Por qué importa que el león sea el cordero

¿Alguna vez has oído a alguien decir: “En su primera venida Jesús vino como un cordero y en la segunda venida, regresará como un león¡” La implicación es que Jesús tiene una naturaleza de cordero (amor, gentileza, misericordia) y una naturaleza de león (poder, juicio, ira), y estos son diferentes aspectos de quién es Dios.

  • “Dios es amor, pero también es santo.”
  • “Dios es gentil, pero también es violento.”
  • “Jesús perdona al paralítico, pero también usó un látigo en el Templo.”

El sentimiento aquí es que “Sí, Dios es bondadoso pero tampoco juega. Te destruirá en un abrir y cerrar de ojos si quiere". ¿Nunca has leído la historia de Ananías y Safira?

Esta es una manera de entender cómo Jesús es tanto león como cordero, y ciertamente, así es como interpreté las Escrituras durante muchos años. ¿Pero es esta la mejor manera de leer las Escrituras? ¿Hay una mejor manera de pensar en cómo Jesús es tanto león como cordero?

Reimaginando a Dios a través de la revelación de Jesús

La idea de que Jesús sea tanto león como cordero se encuentra en el libro de Apocalipsis. En el cuarto capítulo, Juan recibe una visión de la sala del trono de Dios. Él es arrebatado en el Espíritu y está asombrado de la majestuosa visión. Vio a veinticuatro ancianos con vestiduras blancas y coronas de oro en sus cabezas. También vio criaturas extrañas que proclaman al Señor Dios Todopoderoso, el que es, el que era y el que ha de venir. Esta visión revela a Aquel que es digno de recibir la gloria y la honra y el poder.

Luego en el quinto capítulo, Juan ve a uno sentado a la diestra del trono (término que significa realeza y poder), sosteniendo un pergamino y un ángel pregunta quién es digno de abrir el pergamino. Juan llora y llora porque no se encuentra a nadie digno. Entonces uno de los ancianos dijo a Juan: “He aquí, el León de la tribu de Judá. Ha vencido, y es digno.”

El León es el Cordero

Juan se siente aliviado y anticipa lo que vendrá, pero cuando mira hacia el trono, ve “un Cordero, como si hubiera sido sacrificado, de pie en el centro del trono”. Nótese que él oye sobre “el león de la tribu de Judá” pero después él ve “el que parece un cordero degollado de pie en medio del trono.” Lo que escuchó y lo que vio no es lo mismo, pero el punto no podría ser más claro: El León es el Cordero. La imaginería es visceral. La identidad del digno es inesperada.

Es el Cordero quien, de hecho, es digno de recibir la gloria y la honra y el poder que pertenecen solo a Dios. ¿Por qué? Porque compró un pueblo derramando el suyo propio sangre. El León ES el Cordero. El poder del León ES un poder de cordero. Aquel que recibe todo honor, gloria y poder ES el que muere por sus enemigos para hacerlos familia.

El poder de Dios es diferente a nuestro poder

El poder de Dios no puede ser comprendido aparte de la revelación de Jesús.. Solemos asumir que sabemos qué es el poder, y luego creemos que:

  1. Dios tiene la mayor parte de eso, y
  2. Dios lo usa de una manera justa.

En esta visión, el poder es una herramienta “neutral”. Los escritores del Nuevo Testamento sugieren otra manera. Creían que el poder de Dios ahora es conocido, definido y moldeado por la cruz de Jesús. Pablo dice que la cruz de Cristo ES el poder de Dios. El poder de Dios es un cruciforme poder.

La naturaleza del poder de Dios se revela en la impotencia de Jesús en la cruz. El poder de Dios no se revela siendo más violento que los imperios violentos, sino absorbiendo la violencia del mundo en el cuerpo de Cristo y transformándola en perdón y liberación. Cualquier imagen o idea sobre el poder que alguna vez creímos acerca de Dios debe ahora tomar una forma cruciforme.

Esta visión de cordero es la clave interpretativa para leer no solo el Apocalipsis sino toda la escritura. Las imágenes violentas que se representan en el resto de esta revelación apocalíptica revelan en una vívida imagen narrativa la derrota definitiva del Mal y el Imperio a través de la sangre del Cordero.

Estas imágenes no pretenden revelar violencia literal del Dios que creó el cielo y la tierra. En cambio, la espada de Jesús es la palabra de su boca. El gobernante soberano de toda la creación no necesita coaccionar ni controlar su forma de recrear el mundo. La necesidad de control absoluto ataca el corazón de la violencia.

Por qué esto importa

Si vemos a Jesús como “a veces León, a veces Cordero”, lo vemos sosteniendo la misericordia y la violencia como virtudes arbitrarias y equitativamente equilibradas que él emplea cuando es necesario; determinando cuándo es bueno usar una u otra. “Claro, la misericordia es buena, pero a veces necesitamos violencia para detener la violencia”, se piensa.

Esta creencia intenta tomar en serio el mal y la violencia reales en el mundo, pero lo hace como si la cruz de Jesús fuera simplemente un medio para perdonar el pecado y no el medio para conquistar el mal para siempre. Niega que la cruz de Jesús sea la revelación más profunda y clara de quién es Dios y qué significa ser un ser humano genuino. Sugiere que Dios debe, en última instancia, abandonar el camino de la cruz para redimir, que en última instancia la violencia es el salvador del mundo.

Pero si vemos a Jesús como el “León que ES el Cordero”, vemos ese poder cruciforme es el poder de Dios. Es el único tipo de poder que Dios tiene y siempre ha sido así. No siempre lo supimos. Nadie imaginó que el Rey de Israel muriendo en una cruz sería la imagen definitiva de quién es Dios. Jesús realmente ganó la victoria en la cruz y el camino de la cruz ahora está siendo visto desde la creación hasta la nueva creación para el que es, el que era y el que ha de venir. Amén.

Recursos para estudio adicional

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